¿Marchas a-políticas?

Ejercicios de ciudadanía

Hoy en día es común hablar de política y los procesos políticos, debido a los distintos escenarios que se están desarrollando en el país. Entre ellos el proceso de elecciones, la reelección, la oposición político partidaria, el MEU, la UNA, la Educación Nacional, el IHSS, los indignados, y el más reciente de todos el caso de Kevin Solorzano. Y pues es este último que incitado un desagrado en la sociedad hondureña produciendo diversas movilizaciones a nivel nacional, en sentido de ser objetivos en nuestro ensayo es necesario decir que no escribiremos acerca de la inocencia o culpabilidad del joven Kevin Solorzano, sino de las implicaciones en un antes y un después.

Honduras desde el golpe de Estado de 2009 ha existido un crecimiento exponencial de la politización de la sociedad, y por tanto la creación, potenciación y movilización de distintos procesos de resistencia popular a lo largo del país, sea magisterial, estudiantil, de los gremios como ser buseros, taxistas, vendedores ambulantes, campesinas y campesinos, pueblos indígenas, y distintas organizaciones socio-políticas del país. Esto es consecuencia de la agudización de los conflictos sociales que tienen que ver con la destitución del  Estado de Derecho, Estado de Bienestar y Estado Social, es decir la repercusión en el diario vivir de cada hondureña y hondureño, estamos hablando del aumento de la canasta básica y el coste de vida, violación sistemática de derechos humanos, inseguridad, corrupción, precarización de la sociedad, migración forzada, delincuencia y crimen organizado, entre tantos fenómenos graves y que son consecuencia de un plan neoliberal, colonialista y extractivista.

En tal sentido el pueblo ha seguido un patrón caracterizable en la siguiente configuración de: doler-saber-querer-poder-hacer, es decir que el pueblo ha sentido el dolor de las injusticias diarias y del estado precario del nivel de vida, y que ha su vez ese dolor ha logrado dinamizarlo convirtiéndolo en conocimiento de la realidad social, política, cultural y económica para transformar ese saber en necesidades de cambio de la realidad nacional hacia un buen vivir, bienestar social, ejercicio del derecho y reivindicaciones sociales para poder concretizarlas a través de organizaciones político-sociales.

Esto nos deja claro que, parafraseando al Doctor Juan Carlos Monedero Profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de España “La política existe siempre y cuando haya conflicto”. Y dado que la sociedad está basada en relaciones dialécticas, por ende también conflictivas, que necesita hacerse de la política para dinamizar dialécticamente sus relaciones. Por tanto, también la sociedad POLITIZA EL DOLOR, en tanto en cuanto aprenda del mismo para transformar su realidad. Es por ello que se logra visualizar esta constante, fluctuante y creciente politización de la sociedad debido a las profundas contradicciones que producen agravios e injusticias en contra de la población hondureña.

Con lo anterior podemos partir para plantear la necesidad de la política como mediadora, sistematizadora y dinamizadora de conflictos sociales para la transformación de su propia realidad de acuerdo a sus necesidades, anhelos, esperanzas y potencialidades. Con esto elucidamos un panorama en donde como sociedad podemos debatir, reflexionar y movilizar ideas acerca de nuestras instituciones y leyes que nos gobiernan, es decir, podemos hablar de autonomía (Auto = por si mismo y nomos = leyes) de la sociedad, esto es ser capaces de pensar nuestras realidades crítica y reflexivamente para instituir nuevas leyes (o “eidos” – instituciones) capaces de satisfacer nuestras demandas  y necesidades como sociedad.

Entonces con la política en la sociedad como acción colectiva, empezamos a hablar de ejercicios de ciudadanía. Aquellos donde estamos construyendo prácticas relacionales con nuestros vecinos en un entrerramado de visiones, categorías, conceptos o ideas que se convierten en acciones colectivas –quehacer ciudadano, para suplir nuestras necesidades y demandas. Y precisamente los ejercicios ciudadanos, en el proceso de construcción de comunidad –hondureñidad, han sido las movilizaciones populares a lo largo del país. Destacando de esta manera su necesidad inalienable, insustituible, innegable e incomparable como ejercicios y quehacer ciudadano, es por ello que diremos con firmeza que las movilizaciones son profunda y ampliamente POLÍTICAS, en el sentido tanto de mediar, sistematizar y dinamizar conflictos así como también ejercicios y quehacer ciudadano para la construcción de comunidad (Polis), y tener claro que la construcción de comunidad es la apropiación y profundización de contenidos identitarios –Identidad Hondureña.

Sigamos movilizándonos, sigamos politizándonos, sigamos ejerciendo ciudadanía.

Construyamos comunidad, apropiénomos de nuestra hondureñidad.

Seamos autónomos para nuestra libertad e igualdad.

Por una Honduras más Justa sigamos luchando.

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