Filosofía, Sociología y teoría crítica en Herbert Marcuse Por: Rossel Montes

La teoría crítica de la sociedad se remonta a los orígenes del materialismo histórico y la sociología clásica. La síntesis teórica hecha por Marx de la filosofía clásica alemana, el socialismo utópico francés y la economía política clásica inglesa (Adam Smith y David Ricardo), potenció el surgimiento de una nueva herramienta teórica y paradigmática para comprender y aprehender la complejidad social del siglo XIX. El surgimiento de la economía política no fue un mero accidente, respondió a las necesidades concretas de justificar el ascenso del modo de producción capitalista y escatología liberal (laissez faire, laissez passer). La ética y el individualismo liberal fue una respuesta a las trabas del absolutismo del Estado monárquico que impedía el libre comercio, pues, éste tenía un monopolio total sobre los procesos económicos y políticos, cuestión que la burguesía no soportaría mucho tiempo. La revolución francesa en el ámbito político y la revolución industrial en el ámbito socio-económico tendrían consecuencias considerables en la evolución de la sociedad europea y algo importante; modificaría casi en su totalidad la estructura de clases. Al ser modificada y desplazada la sociedad agraria tradicional el capitalismo tenía las puertas abiertas para expandirse en una Europa que pedía a gritos la modernización y la revolución liberal. La revolución burguesa comenzó a erigirse y a destruir las viejas estructuras del Antiguo régimen (ipso facto) aun así las monarquías conservadoras se opusieron con obstinación su destrucción y su dominación de clase. Producto de toda esta modificación en las estructuras clasistas y de poder, surge la sociología clásica como una respuesta a la nueva fenomenología histórico-social que ya estaba ante sus ojos. La sociología clásica solo se limito a comprender y a crear tipologías sobre la evolución societal (reformas) pues jamás se propuso modificar o trascender el modo de producción capitalista como si lo propuso la sociología marxista. Aunque Marx jamás se consideró un sociólogo (Henri lefebvre) si hay una producción sociológica implícita y explícita para otros, hay un análisis en la obra marxiana de toda la problemática de la sociedad capitalista y algo muy importante a saber; el papel del proletariado en el conjunto de la sociedad burguesa. Se creó una teoría marxista del Estado, una filosofía política, una teoría del poder, una teoría de las clases sociales (aunque solo quedó esbozada) una teoría del valor- trabajo, una teoría de la toma del poder y una teoría de la acumulación capitalista en toda su generalidad. Muchos de los problemas que Marx solamente dejó esbozados ya que era imposible para una sola persona teorizar en su absoluta totalidad la ontología y la alienación capitalista (Georgy Lukács). La segunda oleada de teóricos marxistas adheridos a la segunda internacional (Comintern) con teóricos como Karl kautsky, Franz Mering, Rosa Luxemburgo, Eduard Berstein, Vladimir Lenin, león Trotsky y N. Bujarin; solo para mencionar algunos teóricos marxistas-revolucionarios de principios del siglo XX. El marxismo de esta nueva generación de marxistas obviamente con sus extraordinarias excepciones se caracterizo por su eclecticismo teórico-filosófico y metodológico para analizar el fenómeno capitalista y político en general. Muchos de ellos capitularon ante la democracia burguesa y representativa y el chovinismo fue una constante (nacionalismo exacerbado) cuestión que llevo a la mayoría de los partido socialdemócratas, incluido el partido socialdemócrata alemán, a apoyar a sus respectivas burguesías en la primera conflagración bélica a escala mundial (la primera guerra mundial. El positivismo y el organicismo fue una constante en los principios filosóficos cuestiones que compartían con la sociología se esa época (Herbert Spencer, Emile Durkheim, George simmel y Max Weber…el neokantismo se puso de moda, una vuelta al escepticismo kantiano fue una novedad de la época ya algunos marxistas alegaba que el marxismo carecía de una filosofía y una lógica característica constitutiva. Cosa que era totalmente falsa ya que el marxismo había hecho suyo el método filosófico-lógico dialéctico, herramienta poderosa para penetrar la conflictividad social. Un ejemplo de esto es la polémica de Lenin con su libro materialismo y empriocriticismo contra el empirismo de Mach y Avenarius donde se argumentaba un alejamiento de la socialdemocracia europea de los principios filosóficos del marxismo clásico. Aunque Lenin aborda en este trabajo (cuestión que el mismo se autocritica posteriormente) desde un materialismo mecánico más cerca del materialismo mecánico de los filósofos de la ilustración que de las tesis sobre Feuerbach de Marx escritas en 1845… La teoría crítica de la sociedad reaparece posteriormente en Alemania para los tiempos de entre-guerra. El marxismo occidental junto con la publicación de “historia y conciencia de clase” del filósofo húngaro Georgy Lukács en 1923, le da al análisis marxista una vuelta a su constitución filosófica y gnoseológica de tendencia hegeliana un nuevo despegue y renovación teórica. Antonio gramsci desde la cárcel le llama al marxismo para evitar la censura (filosofía de la praxis). Para Gramsci el marxismo es un historicismo absoluto, unión de teoría y práctica de sujeto y objeto, de individuo y sociedad y una idea del progreso. Al igual surge la escuela de investigaciones marxistas de Frankfort con gente como Horkheimer, Adorno, Marcuse y Fromm… harán una síntesis ecléctica del marxismo clásico, la teoría psicoanalítica de Freud y la sociología clásica alemana de tendencia weberiana. La crítica general que se le hace a la escuela de Frankfort es su interpretación parcial de la teoría marxista y la teoría psicoanalítica cuestión que creará facturas entre sus miembros. Su alejamiento del componente militante y simplemente cayendo en la discusión académica pequeño-burguesa alejada según las ortodoxias de toda cotidianidad de las clases explotadas. A pesar de todas las imputaciones, creo que la escuela de Frankfort hizo avanzar de forma relativa la teoría marxista en algunos aspectos que antes no habían tenido su importancia debida, como lo son los aspectos epistemológicos, culturales, estéticos y superestructurales de la sociedad capitalista. Herbert Marcuse filósofo y sociólogo alemán, perteneció a la famosa escuela de Frankfurt de la cual fue uno de sus más conspicuos representantes al igual que sus miembros fundadores como Max Horkheimer, Theodore Adorno, Erich Fromm y el más joven Jurgen Habermas. Herbert Marcuse desarrolla su formación académica en la Alemania de la República de Weimar, el experimento de construcción democrática que la Alemania había comenzado a construir luego de su salida y participación en la segunda guerra mundial. El proceso democrático, republicano y representativo fue obstaculizado por la irrupción del fascismo en 1933, donde el partido Nacional socialista comienza la construcción del Tercer Reich y una era de devastación y monstruosidad fascista. Herbert Marcuse estudia filosofía obteniendo su doctorado con una tesis que en estas periferias centroamericanas y hondureñas no es muy conocido desde su muerte en 1976. “Ontología de Hegel y teoría de la historicidad” será titulada la tesis doctoral con la que el joven filósofo obtiene su grado de doctor en filosofía en 1931; el interés por Hegel en la obra entera de Marcuse será un distintivo predominante que recorrerá toda la obra filosófica y sociológica de Marcuse. Marcuse se interesa por Hegel en un momento que el marxismo occidental iniciado por Lukács, Gramsci y Karl Korsch, en la cual se había pregonado una vuelta a los presupuestos dialécticos del pensamiento hegeliano, los cuales ya estaba contenidos y eran parte constitutiva del materialismo histórico o marxismo clásico pero que la teoría marxista posterior a Marx no había desarrollado por múltiples causas. Hegel era el filósofo que había desarrollado las formas de la dialéctica a decir de Marx de forma extensa y le había dado una magnitud casi “acabada”. Ontología de Hegel tendrá la impronta de la ontología de Martin Heidegger, el cual había desarrollado con la publicación de “Ser y tiempo” una ontología fundamental y una crítica de la metafísica tradicional; es decir Heidegger se plantea los problemas fundamentales de la filosofía que habían sido olvidados según Heidegger, tales como: la preocupación por la pregunta por el ser, preguntas con las cuales origina la filosofía presocrática en la antigua Grecia. La pregunta por el ser será ahora el nudo gordiano de la filosofía en Heidegger. Marcuse se ve influenciado por la hermenéutica Heideggeriana pero mediados de los 30s su pensamiento ira girando hacia otras problemáticas como el análisis sociológico del fascismo, el comportamiento de masas y la sociología de Max Weber que tendrá gran influencia en toda la escuela de Frankfurt al igual que la figura de Freud. El problema filosófico en Marcuse servirá para darle coordinación al problema societal e histórico, sin el cual la teoría social carecería de un método epistemológico y gnoseológico, es decir, un rumbo crítico y autocritico para el análisis de los problemas societales. De la fundamentación de la ontología hegeliana Marcuse pasará al análisis de la sociedad capitalista, es decir, hacia una fundamentación de una teoría sociológica de la praxis. Entre la primera guerra mundial y el fin de la segunda guerra Marcuse será obligado salir de su tierra natal y emigrar hacia EE.UU, donde se le brinda la oportunidad de impartir clases pues prácticamente toda la escuela de Frankfurt fue trasladada hacia el centro del capitalismo mundial. La teoría crítica de cuño marxista heterodoxa se desarrolló en centro industrial más fuerte que conocía el planeta para esa época, pero sin embargo el desarrollo de una democracia representativa y ciertas libertades democráticas le fueron muy útiles a esos grandes pensadores que posteriormente retornaron a Alemania para el final de la guerra. Marcuse al igual que Fromm no retornaron a Alemania y decidieron quedarse en Norteamérica donde impartieron clases en varias universidades no sin algunos problemas de corte políticos, ya que algunos de sus escritos crearon algo de incomodidad en las “tranquilas” aguas del consenso de Washington. Para iniciada la década de los 50s Marcuse desarrolla una nueva empresa teórica en el instituto de investigaciones sobre Rusia en la universidad de Harvard donde resultara su obra “El marxismo soviético” ; el estudio del marxismo dogmatizado de cuño estaliniano fue sometido a crítica desde un marxismo heterodoxo y hegeliano. El marxismo soviético obra muy importante sobre todo para comprender los procesos y retrocesos del marxismo del siglo XX, pasó a formar parte de las obras críticas del marxismo y uno de los intentos de renovación de un marxismo crítico ante un marxismo escolástico. La preocupación teórica general y predominante en la obra de Marcuse será siempre el problema del hombre alienado, el problema de la sociedad avanzada industrial, en la cual el hombre dirá Marcuse se convertirá en un apéndice de fuerzas que el mismo hombre ha desencadenado y que ahora la brutalidad de una sociedad carnívora lo atrapa y reivifica, es decir, mata la conciencia y posibilidad de liberación de las formas que oscurecen el camino de emancipación del hombre histórico-concreto. El hombre unidimensional obra en la cual Marcuse analizara las formas en las cuales el hombre contemporáneo sede a las formas de alienación y opresión, la mercantilización de las formas elementales de la vida histórica y societal. La crítica de la sociedad capitalista y de la crítica de la cultura será un común denominador en la obra Marcusiana junto al psicoanálisis de Freud que en manos de Marcuse y Erich Fromm devendrá en un arma para comprender las más fundamentales formas de anomia en palabras de Durkheim y alienación en términos marxianos. El psicoanálisis ayudará a la teoría crítica a comprender la problemática societal, el comportamiento de masas, fenómenos como el fascismo y del poder, entregado a fuerzas represivas del subconsciente del hombre y del hombre diluido en un todo social, el cual no puede controlar y mucho peor, no desea controlar por el miedo a la libertad que este ser histórico le tiene a esa tremenda responsabilidad. El miedo a la libertad como la llamara Fromm representa esa emotividad psico-social reprimida del consciente colectivo. La obra Marcusiana representa en términos fundamentales una fusión del marxismo en sus líneas fundamentales, la sociología Weberiana, y el psicoanálisis Freudiano, una mezcla ecléctica de fundamentos teóricos provenientes de revoluciones teóricas que le darán vida a una de las escuelas y a uno de los pensadores más importantes del siglo XX como lo fue Herbert Marcuse. La profundidad y la radicalidad teórica de Marcuse lo ponen como el último gran teórico de la teoría critica, que inspirara a la revuelta del mayo Francés. Es necesario retomar el hilo conductor en términos ontológicos, epistemológicos y sociológicos ahí donde la escuela de Frankfurt los ha dejado y el ultimo Habermas ha dado muestra de ese material dejado y estudiado por todos sus representantes, desde la dialéctica del iluminismo de Horkheimer y Adorno, la teoría estética de Adorno, el miedo a la libertad de Fromm, ensayos ininterrumpidos de Walter Benjamín, el hombre unidimensional a el discurso filosófico de la modernidad de Jurgen Habermas. La teoría crítica fue un gran continuador heterodoxo de la obra marxiana, independientemente de su lejanía de la militancia tradicional en el marxismo, sus trabajos fueron y son de un tremendo valor hermenéutico para el desarrollo de la teoría social en el siglo XX. Honduras necesita que sea repensada en términos radicales y fundamentales, es necesario que la filosofía y las ciencias humanas hagan un sobre esfuerzo de comprensión sobre el todo social, una reformulación de los presupuestos epistémicos sobre el actual proceder de las ciencias históricas parafraseando a Dilthey es una condición sine qua non para armar a nuestro país de un método de análisis teórico para los grandes cambios estructurales, históricos y democráticos

Publicado por UNAH Estudiantes

El periódico estudiantil al servicio de toda la comunidad universitaria para debatir, criticar reflexivamente y comunicar temas referentes a la Reforma Universitaria y la problemática general de la UNAH y de País

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