La Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Por Jairo Funez

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) ha estado asediada al menos desde 1982, cuando el embajador John Negroponte y la Corte Suprema de Honduras ayudaron a deponer al rector Juan Almendares, reemplazándolo autoritariamente con Oswaldo Ramos Soto (Grossman, 2007), acusado de ayudar a las fuerzas armadas a desaparecer estudiantes en la década de 80s (Sieder & Dunkerley, 1994). Recientemente, la UNAH experimentó una serie de reformas neoliberales a partir del 2004. Estas contrareformas han reestructurado el currículo y la cogobernanza de acuerdo con una lógica neoliberal, mercantilista, y gerencialista. Al igual que muchas universidades públicas en América Latina, los programas de posgrado de la UNAH se limitan a algunos programas académicos como el derecho y la medicina, que privilegian a la clase media y alta que pueden estudiar en Europa o Estados Unidos. Ya regresados de sus posgrados, estos eminentes estudiosos regresan con las teorías y practicas necesarias para perpetuar las relaciones sociales de poder.

Los programas más grandes en la UNAH son economía, ingeniería, derecho y medicina. Al examinar los registros de admisión, se observa inmediatamente el bajo número de estudiantes en humanidades y ciencias sociales (21 por ciento), mientras que los programas técnicos en economía e ingeniería representan el 41 por ciento de todos los estudiantes registrados (Matricula, 2018). El resto de los programas también están en las otras “ciencias,” lo que significa que el 79 por ciento de los estudiantes de la UNAH-CU se matriculan en programas académicos con poco o ningún conocimiento crítico. Más importante aún, esto demuestra cómo los planes de estudios de la universidad están estructurados para satisfacer las demandas de una economía cada vez más globalizada y los conocimientos técnicos requeridos en la nueva división internacional del trabajo (Rhoades et al, 2004). Si restamos algunos de los programas categorizados en las humanidades/artes y ciencias sociales, como la arquitectura, las lenguas extranjeras, el desarrollo local y el trabajo social, que se puede argumentar que están interconectados con la globalización neoliberal y la negociación de la sociedad civil, los estudiantes de humanidades/artes y ciencias sociales sólo conforman el 12 por ciento de todos los estudiantes matriculados. Si analizamos los estudiantes de primer ingreso, estas cifras disminuyen significativamente (menos del 10 por ciento).

Publicado por UNAH Estudiantes

El periódico estudiantil al servicio de toda la comunidad universitaria para debatir, criticar reflexivamente y comunicar temas referentes a la Reforma Universitaria y la problemática general de la UNAH y de País

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